Capitulo 10

[Cap 10]
Tras quedarse largo rato juntos abrazados en el sillón, Maurice se levantó y tomando de la mano a Ivette, la condujo hacia la cama.
Mirándola a los ojos, Maurice le dijo:
– Mi mayor deseo es sentirte adentro mío –
Ivette lo miró embelezada, su sueño se consumaría completamente. Juntos se recostaron y comenzaron a besarse. Ivette fue hacia los pechos de Maurice y con su lengua jugueteó y le lamió los pezones, encendiendo automáticamente el deseo de Maurice.
Continuaron las caricias, bajando hacia el clítoris sintético de Maurice quien instintivamente abrió sus piernas de par en par, para darle acceso a su intimidad de látex.
Ivette entretanto ya tenía una erección masiva que no quiso desaprovechar ni un minuto y colocándose encima de Maurice, descendió, penetrándolo primero con suavidad, disfrutando cada instante de esa sensación única.
Muchas veces había sentido el lado opuesto, pero ahora, era increíble, su pene era presionado en forma completa, pero suave por la vagina tibia de Maurice.
Al llegar hasta el tope, Maurice gimió, extasiado, la sensación de completitud, de lleno era sobrecogedora.
Fue allí que Ivette comenzó a bombear, entrando y saliendo rítmicamente, mientras veía la increíble cara modificada de Maurice que estaba en otro planeta.
Ivette fue moviéndose mas y mas fuerte, entrando cada vez mas hondo, sentía que no tenía límites, que nunca terminaría de cogerse a su novio sissyficado.
Breves momentos después, Ivette supo que llegaría al clímax. Un cosquilleo en la punta de su pene lo anunció y luego se fue expandiendo y cobró todo su cuerpo, aunque no lo podía ver, la luces del controlador en la base de su espalda se encendieron en color rojo, lo ultimo que atinó a hacer fue penetrar al máximo a Maurice, antes de descargarse por completo en su vagina.
Levantando su mirada al techo, siguió moviéndose rítmicamente hasta quedarse quieta, sujetándolo a Maurice fuertemente y jadeando.
– Diooos, has sido la mejor cogida de mi vida!!!!!, eres hermosa, perfecta…me encantas… – Dijo Ivette delirando.
Maurice la miró encantado, sentía orgullo de haber sido la mejor yegua que el semental había tenido. Sería la envidia de las demás ponygirls.
– Eres increíble, tu potencia no tiene límites, incansable, sencillamente perfecto – Respondió Maurice a Ivette.
– Ven, vamos a descansar un rato – Prosiguió y recostándose junto a ella, se quedaron así por largo rato.
Finalmente, Ivette se levantó primero y llamó a Vera por el teléfono.
– Vera, es fantástico, deseo que sigamos así, es mi sueño hecho realidad -. Dijo Ivette.
– Wow, estás maravillada, pero iremos viendo la evolución, recuerda nuestro trato – respondió Vera tranquilizándola.
– Si, bueno, pero quiero extender la estadía, quiero disfrutar lo máximo – siguió Ivette.
– Oye, entiendes lo que hemos hecho aquí?, Maurice no sabe lo que le paso el cree, bah ella es ahora…- dijo Vera cuando Ivette la interrumpió
– No sigas, Maurice esta mejor asi, no tengo deseos de que cambie, no después de esto -.
– Mira sigamos hablando al cabo de unos días si? – . dijo Vera intranquila.

Vera colgó y fue hasta la oficina de Robert para hablar con él.
– Tenemos problemas Bob, Stud-1 se ha tomado su nuevo papel en serio y no quiere dejarlo, pero eso no es lo grave, no quiere dejar que yegua-3 vuelva a su formato original, comprendes?, es un desastre! -. Dijo Vera.
– Mmh, evidentemente, el inversor ha funcionado en forma terriblemente eficiente. Nunca creí que podría modificar tan rápido y profundamente los patrones de comportamiento… probablemente, ella ya tenía otros planes y deseos antes de empezar, esto solo le vino como anillo al dedo – Teorizó Robert y siguió
– ….Sin embargo, esta es una oportunidad inmensa que tenemos de probar nuestro concepto hasta donde puede llegar, sería increíble, nosotros.. – pero Vera lo interrumpió.
– Estas loco?, que dices!, pero y el pobre Maurice?, tiene una vida!, ¿acaso vivira una mentira?, no puedo aceptarlo -. Dijo Vera indignada.
– Haremos así, al cabo de 5 días, le regresaremos a su forma original, tal como estaba planeado -.
– Bien, que así sea – aceptó Vera.

Luego de un rato dos asistentes ingresaron en la habitación y tras ellas Vera.
– Eres increíble Stud-1, realmente perfecto – dijo Vera mirándola a Ivette y siguió – vengo por yegua-3, es momento de alimentarla, lavarla y ponerla en condiciones para mañana -.
– Bien, llévala, pero debes regresármela mañana! – exigió Ivette.
– Claro, tu disfruta tu cena, no encargaremos de ella – finalizó Vera.
Hizo un ademán y las dos asistentes sujetaron a Maurice de los brazos y lo ayudaron a retirarse. Estaba exhausto.
Bajaron dos pisos hasta el subsuelo donde estaban los laboratorios. Allí las asistentes le dieron un baño a Maurice, le limpiaron todo el cuerpo y le cambiaron la ropa, poniéndole un baby doll de látex para la noche. Todo ese frotar, ese masajeo de las asistentes enfundadas en látex que le tocaban el cuerpo en las zonas mas intimas lo excitaron. No entendía por qué pero las deseaba. Tanto, que las asistentes se miraron cómplices y decidieron actuar por cuenta propia.
Una se retiró y volvió enseguida con varias prendas de látex.
Primero se metieron en la ducha de vapor con Maurice, luego mientras una le masajeaba los pezones, la otra tomó una capucha de breathplay y se la colocó a Maurice en la cabeza, quien comenzó a respirar dentro de ella, inflándola y desinflándola.
Sentir ese látex adherido a su rostro lo excitó y comenzó a gemir. Las asistentes fueron hacia el clítoris y pezones de Maurice y con sus lenguas lo estimularon.
La concentración del aroma de látex en sus pulmones sumado a tanta estimulación, hicieron que el orgasmo explotara. Sencillamente cayó al piso gimiendo.
Pero lejos de detenerse, le quitaron la mascara para tomar aire y una de ella tomó un dildo doble. Se lo insertó en su vagina y el extremo libre lo llevo hacia la vagina de Maurice, Lo ayudaron a ponerse de pie, quedando cara a cara Maurice y la asistente, quien lo penetró y comenzó a moverse para estimularse ambos.
Repentinamente, Apareció en escena Ivette, quien miró enfurecida a las ponygirls. Estaban tocando a su nueva pareja!. Ella gritó:
– Zorras!, lo están arruinando todo!-.
A los empujones las quitó del medio y tomó a Maurice del brazo. Se lo llevó al laboratorio y lo sentó en la silla del inversor, lo ató firmemente y luego le puso la máscara cerrada con visor y mordillo de succión. Quería encender el inversor.
Para ello, apretó algunos botones nerviosa y giró el dial que parecía indicar la intensidad o potencia del equipo.
Maurice ya en completa oscuridad, sintió que se activó el sistema y el inversor volvió a inducir imágenes en su campo visual y sensaciones en su cuerpo. Pero esta vez la estimulación era tan intensa que su cuerpo se estremeció. Los orgasmos no pararon de explotar en su mente en forma continua, indetenibles. Su cuerpo se movía rítmicamente en respuesta a cada pulso estimulativo.
En minutos, todo su semen fue recolectado en el recipiente de su traje, lo único que quedaban eran sus descomunales orgasmos que seguían y seguían.

Casi dos horas después, Vera logró irrumpir en la sala, cuya puerta había sido trabada, junto con Robert ambos miraron desconcertados y exclamaron:
– Que estas haciendo?!!??-
– Vas a dejarlo inconsciente!, te has vuelto loca?-.
Ivette se abalanzó sobre Maurice para impedir que lo tocaran y dijo:
– No lo toquen!, quiero que se quede así!-.
– Estas fuera de control, todo esto ha sido una locura, detenlo ahora mismo-. Dijo Robert.
Dos ponygirls entraron y a la fuerza detuvieron la maquina. Desataron a Maurice y le quitaron la mascara visual. Su expresión era ausente, totalmente ajeno al entorno y agitado por las estimulación avasalladora que había recibido. Con la mirada fija y perdida.
Pasaron varios minutos hasta que se empezó a reaccionar, luego miró a todos en la habitación y balbuceó:
– …Qué diablos pasa aquí?-
Todos lo miraron fijo. Él se miró y vió que su cuerpo era una voluptuosa figura femenina.
– Pero qué diablos????., que paso?, Tu!, Vera, que es esto?-
Vera con expresión de asombro lo miró y dijo:
– Dime, ¿quien eres tu?-
Maurice contestó:
– Maurice!, quien mas?-.

Robert frunció el ceño sin entender, ¿como podía ser?. Mientras tanto Ivette no entendía lo que había pasado. Había conectado el inversor al máximo, Maurice debería haber sido transformado en forma permanente….o no?.
Ya con mas animosidad, Maurice volvió la mirada hacia Ivette. Aunque ella estaba cubierta de látex y su cuerpo parecía masculino, él no dudo y dijo:
– Tu!, finalmente lo hiciste!, pudiste probar lo que deseabas, no?-.
Ivette quedo seria, no sabía que decir.
Robert tomó la palabra:
– Creo, Ivette, que tu misma, en tu afán de transformar a Maurice, has sido la que lo trajo de vuelta a su ser original-.
– Eh?, pero como? Si yo…- balbuceó Ivette
– Mira los controles Vera, está seteado al revés!, hacia el lado masculino-.
Vera miró el detalle y si, el inversor estaba al revés, y por lo tanto lejos de feminizar aun mas a Maurice, lo había traído de regreso.
Ivette estalló de furia y gritó:
– Nooooo!, no puedo creerlo!, que imbécil!-.
Maurice se incorporó y le dijo con malicia.
– Ahora es mi turno…., por todo lo que hiciste, te mereces un tratamiento especial! -.
Vera, que en secreto tenia envidia de Ivette, no dudó en seguirle la corriente. Indicó a sus asistente y éstas tomaron por detrás a Ivette, quien no pudo escaparse.
A los empujones, fue sentada en la silla del inversor. Tratando todo el tiempo de zafarse, pero sin éxito.
Las asistentes tomaron la máscara cerrada y se la colocaron en la cabeza, sellándola en el interior. Sus quejidos y reclamos fueron apaciguados por ésta. Luego procedieron a conectar los transmisores y los tubos, el primero de ellos suministraba aire filtrado con aroma a latex, y el segundo fue conectado del pene de Ivette a su boca, por medio de un mordillo incorporado en la máscara.
A estas alturas, el desacuerdo de ella se manifestaba a través de sus manos y su afán de soltarse.
Terminado eso, Vera y Maurice se acercaron al panel de control, se miraron a los ojos y tomándose la mano ambos movieron el dial hasta la posición máxima del lado femenino.
El botón de inicio fue pulsado y el cuerpo de latex de Ivette se sacudió. Durante un minuto continuó haciéndolo, como resistiendo, pero de a poco se fue aquietando, cediendo ante la estimulación de la máquina, y llegando a tomar el ritmo que ésta le imponía en sus oleadas de estimulación.

En el interior del inversor, una Ivette incapaz de salirse, sucumbió a la estimulación avasallante que la invadía. No se detuvo ni un solo instante, su campo visual era invadido por imágenes y situaciones altamente eróticas, mezcladas con escenas de pony training que la dejaban mirando fijo. Su boca se fue llenando del semen que salía de su pene de latex, que continuó bombeándolo sin parar hasta que se acabó su reserva. Ivette no tuvo mas alternativa que tragarlo todo. Su conciencia fue cediendo hasta quedar en un estado estimulativo, como de ensueño.

24 horas después, Vera apagó el inversor y lo dejó detenerse. En un silencio tenso, Maurice y una asistente miraron expectantes mientras Vera desconectaba los tubos y cables de Ivette, quien no se movía. Al quitarle la máscara, vieron que su rostro estaba con los ojos abiertos, pero ausente.
La llevaron en una camilla y terminaron por quitarle todo el traje, dejándola desnuda por completo. Luego la enfundaron un catsuit de látex transparente, le pusieron un vestido escotado, medias y un grueso corset. Al terminar, Ivette mostraba nuevamente sus curvas femeninas.
Solo un momento después de finalizar, ella comenzó a reaccionar y terminó por incorporarse.
Al verlos sonrió.
– Hola ama, que suerte que esta aquí -. Dijo una suave y desconocida Ivette.
– Ivette, como te sientes?-. Dijo Vera
– Perfectamente, pero muy cansada, como si hubiera estado haciendo ejercicio -.
– Dime ama, cuando me llevarás al establo?, quiero que me entrenes, recuerdas? -. Dijo Ivette
Maurice la miró a Vera desconcertado y ella le guiñó el ojo.
– He sido traviesa, le agregué un toque de lo que me gusta al programa, ahora es la mas perfecta ponygirl y me reconoce como ama, espero no te moleste -. Dijo Vera
Maurice la miró por un momento, como pensando, hasta que al final contestó:
– No tengo inconvenientes, te la traeré 3 veces por semana para que la entrenes como la yegua que es-. Y prosiguió.
-En cuanto a mi, ya que vendré regularmente a traerla, me encantaría disfrutar siendo tu zorra de látex personal, que te parece?-
Vera asintió con una sonrisa maliciosa, todo había salido como había planeado.

FIN

Una respuesta to “Capitulo 10”

  1. Relatos – El inversor – Capitulo 10 FINAL | Club del Latex Argentina Says:

    […] https://latexclub.wordpress.com/relatos-el-inversor/capitulo-10/ […]

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