Del dicho al hecho.

Hay un primer paso fundamental en la vida de cualquier amante del latex que es, en algún momento, superar la vergüenza y comprar una prenda. El segundo paso aun mas grande es ponérsela.
Aunque parecería poca cosa, la primera vez que uno ve una prenda físicamente, se sorprende y le entran toda clase de dudas y cuestiones:
¿Me quedará bien?
¿Se estira?
¿Será calurosa?
¿Se romperá?
Lo primera que hay que saber es que el latex es un material que se estira y que se adapta al cuerpo de cualquiera, con lo cual,  si al comprar pedimos un talle razonable para nosotros, el resto se amolda como un guante. Siempre es mejor que quede mas ajustado que suelto, ya que sino se pierde parte del encanto.

 

Para uno enfundarse en latex es necesario usar un medio que facilite deslizarlo por la piel. El más simple es el talco, sino hay siliconas que lubrican y hacen lo mismo. Al comenzar a ponérselo, uno siente cómo se desliza y se va adhiriendo a medida que toma nuestra temperatura. Para muchos de nosotros, este primer contacto ya es algo excitante.

Una vez puesto, la sensación es increíble, rara al principio, ya que nuestra piel esta acostumbrada a sentir frío, calor, humedad, etc. de una manera que, al ser cubierta por latex, cambia. Pero rápidamente se adapta.

El latex no es exactamente fresco, yo no lo recomendaría en pleno verano porteño ni a pleno sol ya que fácilmente podríamos tener un golpe de calor si nos cubrimos completamente. De cualquier manera, en general no salimos a la calle vestidos de latex….o si?. Bueno al menos no que se vea. Y el uso principal es en sesiones privadas donde podemos estar con el ventilador o el aire acondicionado mucho más cómodos.

El miedo y la vergüenza son las primeras trabas o barreras a vencer.  No hay nada de malo ni anormal en este fetiche, pero siempre hay un deseo de ocultarlo de la vista inquisidora de los demás por las dudas que piensen que estamos locos.

El tercer paso, el más difícil, es contar y mostrarle nuestro fetiche a otra persona, por ejemplo nuestra pareja. Lo mas probable es que el/ella no comparta este gusto y en el mejor casos no le parecerá una locura.
Si lo comparte, estaremos en el mejor de los mundos posibles, ya que tendremos la compañía ideal para llevar a cabo fantasías comunes.
Si no lo comparte pero lo tolera, es el caso mas común, sencillamente alguna que otra vez podremos jugar ambos, pero el juego del fetiche terminará siendo casi siempre en solitario.
Si lo rechaza de plano, estamos fregados, pero a la vez aliviados de haber blanqueado una practica que nos hace sentir que tenemos algo mal y que a la larga iba a ser descubierto.

Sea como fuere, conviene ir de a poco, comprándose cosas, practicando y usando hasta sentirnos cómodos y a gusto. Este fetiche tiene muchos estigmas innecesarios. Tratemos de sacárselos.

Saludos
Club del Latex.

Etiquetas: , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: